Domingo, 12 de junio de 2005
Entre crujir de madera
y constantes golpes de la mar,
hace aguas la patera:
la travesía es un azar.

Voy en pos de una quimera,
a otro país a trabajar;
aunque en el mar yo muera,
ya nadie me va a llorar.

¡Hay! Si yo al fin pudiera,
a aquella orilla llegar.
¡Hay! Si por fin yo pudiera.

Si por fin pudiera alcanzar,
en Tarifa, la ribera,
para escapar de esta mar.

Tags: Poesía

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