Dios nos da la vida y nos envía la muerte. Entre tanto, tan sólo nos encomendó... "Creced y multiplicaos". Nada más, así de sencillo. Todo lo demás es pura vanidad.
Hay días inolvidables que nos marcaron la vida, nos ilusionaron, nos vivificaron... nos hicieron más auténticos y nos señalaron el camino hacia un horizonte espléndido, pero incierto.