lunes, 12 de febrero de 2007
EL DESCONCIERTO DE DIOS


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Desde tierra Santa, un gran clamor pide a Yavé el ojo por ojo. Mas, Yavé, no hace caso. Está harto de usar su poder para la matanza de otros pueblos.
“¿Es que Israel no va a aprender nunca a vivir con sus vecinos?” Se pregunta decepcionado.
“Yo soy un Dios de vida y no de muerte. ¡Cuán errado sellé mi alianza con esos ingratos!”

Desde Palestina, un vasto rumor llega a diario a Alá. Insta su favor para acabar con Israel. Pero Alá, no hace caso. Está harto de la guerra santa, porque en su nombre se mata.
“¿Por qué me nombran en vano?” Se cuestiona enojado.
“¡Yo soy el creador! No destruyo la vida. Yo la doy”.

En Belén se vierte la sangre de judíos e islámicos; ambos bandos, intolerantes, piden a su Dios... ¿Justicia? ¡Venganza!
En el sitio donde nació el Hijo del Dios de los cristianos, se mata y se odia. Allí campan a sus anchas todos los diablos.
El mundo tiembla y sueña con la paz. ¡Un día de rezos para que Dios pare este crimen! Acuerdan las Almas justas y ruegan porque Dios acabe con tanto odio, tanto terror y tanto dolor.

Y, al fin, hasta el Dios de los cristianos llega el clamor.
“Les ayudaré”. Se dijo Dios. “Tendré una reunión con Alá y con Yavé, para que con el deseo de los tres se ponga fin a tanta ira”.
Mas pronto, la confusión se hizo en su espíritu:
“Pero... ¿qué me digo? – se decía perplejo- ... Yavé, Alá... ¡Sólo hay un Dios! ¡No somos tres! Tan sólo somos uno”.
“¡Sólo soy yo!” Se repitió para alejar sus dudas.
-¡Malditos humanos!... ¡Acabarán por volverme loco! -Gritó indignado.
Bramó con el fragor de siete tormentas; mas nadie lo oyó: el ruido de la batalla acalló la sonora voz de Dios.

Publicado por pedrolamart @ 23:10  | RELATOS
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