martes, 13 de marzo de 2007
EL HOMBRE DE LA BICICLETA



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A sus tres años sólo tenía una referencia: los manguitos de goma del manillar de la bicicleta. Aquello que salía de la bragueta de aquel hombre era de tamaño y forma similar y tenía unos pliegues semejantes a las marcas anatómicas del objeto comparado.
El hombre jadeaba y le obligaba a tocar aquella cosa húmeda, caliente y pegajosa. Puso una mano sobre la nuca del niño y le obligó a metérsela en la boca. El sabor y olor era indefinibles y repulsivos para la criatura, que comenzó a dar arcadas por el asco y el ahogo.

Estaba aterrorizado.

De pronto el hombre le soltó, cuando a lo lejos apareció un grupo de jóvenes. El niño escapó y, entre el gentío de la romería, al fin se encontró con sus padres que le buscaban desesperados.

Cuando le preguntaron que con quién había estado, sólo supo decir:
“Con el hombre de la bicicleta”.

Publicado por pedrolamart @ 19:17  | MICRO RELATOS
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