Internet es una maravilla. ¡Estoy entusiasmado! A las mujeres con las que he chateado les prometí que me las comería enteritas, si nos encontrábamos… a todas les ilusionaba la perspectiva y algunas fueron a mi encuentro.
He cumplido mi palabra:
siempre tengo el congelador lleno de rica y fresca carne y mi economía se ha saneado.