La ingesta de alcohol hacía de aquel hombre bueno, un poseído del Diablo.
Una noche, su hijo adolescente vio que maltrataba con saña a su madre.
El muchacho le inmovilizó, mientras que él se revolvía con fiereza y rugiendo de rabia.
Un vecino recriminó al hijo que se enfrentara al padre y el joven quedó traumatizado.
ay, esos vecinos... después son los que salen en la prensa y dicen, muy compungidos: pues se les veia una pareja muy bnormal, y él, era muy buen hombre.