Las sombras difuminan
y subvierten la realidad,
cuando cae la tarde.
El reino de la pálida luna,
me llena de nostalgias
e incertidumbres.
La mañana,
me vuelve a la vida...
Esa aparente muerte,
que lleva el nombre de sueño,
me atrapa al caer la noche.
Entro en esa mentida calma,
con tu nombre en la boca
y tu recuerdo en el alma.
La mañana,
me vuelve a la vida...
En la oscuridad anhelo el alba,
con sus luces rotundas,
sus sonidos de vida
y sus frescos aromas,
que disipan mis fantasmas
y consuelan mis heridas.
La mañana,
me vuelve a la vida...
Con el sol vivificador,
se impregnan mis sentidos
de rotunda realidad.
Mis fobias, mis temores,
abandonan mi alma
en cada amanecida.
La mañana,
me vuelve a la vida...
Inmerso en los fragores
de la actividad olvidadiza.