Mi?rcoles, 11 de junio de 2008

Patera

LOS MUHAYIR?N DE ALLAH

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Hab?an escogido aquella noche de luna nueva, apenas iluminada por las estrellas. Su d?bil luz era devuelta al espacio, rebotado su p?lido reflejo, por la bruma que les envolv?a. La patera repintada de gris azulado y las chilabas que a todos cubr?an, tambi?n grises, consegu?an un camuflaje perfecto y les hac?an invisibles para la vigilancia costera.

La arriesgada traves?a a trav?s del estrecho, sin luces de posici?n y en silencioso avance a base de golpes de remos, les hac?a sentir tan vulnerables, que la angustia les atenazaba y el espanto ante un probable naufragio, les manten?a mudos y con los nervios a flor de piel. Eran conscientes del peligro que corr?an, mas confiaban en su suerte, persuadidos de que Dios les ayudar?a en aquel trance casi suicida.

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El mar era una balsa; sus aguas, negras e insondables, permanec?an quietas y apenas rumorosas en la estela de la barca, que avanzaba con extra?a rapidez, atravesando de soslayo la corriente. El estrecho tendr?a algo m?s de catorce kil?metros; sin embargo, las corrientes les har?an hacer una par?bola, derivando primero a estribor y despu?s a babor, que alargar?a considerablemente la traves?a. Si sus c?lculos no estaban errados, pensaban llegar a su destino al despuntar el alba, cuando a?n la neblina se mantuviera sobre la superficie de las aguas, ayud?ndoles a desembarcar desapercibidos.

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Muhammad, inmerso en la nada de la oscura noche, temeroso de tan azaroso empe?o, hab?a repetido incansable en su mente ?Dios est? cerca de los que tienen fe; les saca de las tinieblas a la luz?. ?l era un buen musulm?n y esperaba de su Dios la ayuda necesaria para llegar a aquel pa?s desconocido, que cre?a menos inh?spito que la tierra en que hab?a nacido. A trav?s de la televisi?n de la teter?a de su pueblo, todos los lugare?os hab?an visto la vida mullida, sin carencias, con la que los europeos se regalaban. Hab?an suspirado por una tierra legendaria, Al ?ndalus, a la que ten?an derecho a emigrar, retornando a los or?genes de sus antepasados expulsados tan injustamente.

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Atr?s quedaba toda su vida y todo cuanto amaba, pero la miseria a que estaban abocados, le impeli? a alejarse buscando un porvenir mejor para sus hijos, que languidec?an de hambre, en la miserable aldea en la que malviv?an.

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Apenas si sent?a el dolor de sus manos ateridas por el fr?o, despellejadas y sangrantes, a causa de la constante fricci?n sobre la ?spera madera de los remos. Hac?a casi cinco horas desde que se hicieron al mar, buscando un horizonte lleno de promesas e incertidumbres.

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?En el nombre de Allah, Clemente y Misericordioso- se dijo con ardorosa devoci?n- prometo que, si consigo ser un pobre emigrante en tierra de infieles, ser? como los muhayir?n de otros tiempos y mi alma siempre emigrar? hacia ?l?.

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Ya el Sol pugnaba en salir por oriente y el cielo irradiaba una luz anaranjada que, tamizada por la et?rea bruma y reflejada en el agua, hac?a percibir el entorno con una apariencia irreal, casi on?rica. La visibilidad apenas alcanzaba unos metros; pero el crep?sculo alejaba la negrura de momentos antes, trayendo la promesa de un final feliz y cercano. Por unos momentos dejaron de remar y se extasiaron con el alumbramiento de un nuevo d?a y oraron a Allah, en acci?n de gracias.

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De repente, las aguas se agitaron y fueron arrollados por un nav?o que se hizo visible de pronto, su mole, insensible y ajena a la tragedia, aplast? a la barca y su contenido. No les dio tiempo a darse cuenta de nada y no alcanzaron su meta; mas consiguieron ser ?muhayir?n?, emigrando hacia Dios.


Publicado por pedrolamart @ 21:33  | RELATOS
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Publicado por Invitado
Jueves, 31 de julio de 2008 | 0:44
Valor, suicidio. Algo m?s empuja a estas gentes que en su mayor?a no saben ni nadar. Simplemente un futuro mejor. Un bonito texto que te invita a reflexionar.
Manel (http://manelaljama.blogspot.com)