
SIN PRUEBAS
Pero ahí estaban sus llagas, sangrando,
tan reales, sólidas y definidas,
que Tomás, como siempre desconfiando,
creyó... al hurgar su dedo en las heridas.
Dudas de si en verdad te estoy amando
y con palabra franca, dolorida,
sin cesar te repito, hasta llorando,
que sin ti, amor, se me escapa la vida.
No tengo llaga alguna que ofrecerte,
ninguna herida tengo que te pruebe,
que tus dudas me producen dolor.
Pero la luz de mis ojos es verte,
y el aliento que a mi pecho mueve,
sólo proviene... de tu ansiado amor.