Domingo, 03 de mayo de 2009




A MI MADRE

(En el día de las madres)



Constantemente te recuerdo
y la tristeza me traspasa,
cuando con brutal rigor yo siento
el dolor de ausencia,
que estremece mi alma.

¡Qué dura fue tu despedida!
No sé por qué,
el llanto me negó su apoyo,
ajeno a mis heridas,
sin prestar consuelo,
ni piadoso desahogo.

La pena desecó mis lagrimales,
y con acomplejado sentimiento,
agravante de mi desconsuelo,
el ahogo me impidió llorarte.

Deseaba que mis fuentes rebosasen,
que mi llanto fuera testimonio
de mi desoladora pena.
Pero no me fue posible, madre,
no pude sustraerme, al demonio
inerte y cruel, de la impotencia.

Odié tener los ojos secos,
renegué de mi aparente desamor
y de mí me avergonzaba,
por no romper el dique de estupor,
que el recorrer de lágrimas frenaba.

Sin embargo, madre mía,
¡Cuánto te quería!

¡Cuánto extraño tu incondicional amor!
Todavía siguen secos estos ojos...
Estoy perplejo todavía,
ignorando la razón de la sequía,
suspenso de la pena el corazón.

Aunque en mi fuero interno
percibo tu querida comprensión,
como siempre comprendías
y disculpabas mis acciones,
te pido me perdones,
por no expresar tan intima emoción.

¡Qué poco demostré que te quería!
Quiero que lo sepas,
que te quiero todavía
y que siempre te querré.
Mientras me quede vida,
de amarte, nunca dejaré.


Publicado por pedrolamart @ 23:56  | PERSONALES
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Comentarios
Publicado por Chelo Alvarez
Martes, 08 de septiembre de 2009 | 1:51
Me ha emocionado tu poema, la ingratitud que sientes al no haber podido llorar con l?grimas en los ojos a tu querida madre, mas yo pienso que si la est?s llorando todav?a con el coraz?n que es lo que cuenta.
Saludos cordiales, Chelo ?lvarez/Lys.