Domingo, 14 de febrero de 2010



Candi:

 

Encabezo este escrito con sólo tu nombre. Un principio aparentemente pobre, pero que a mi me parece expresión adecuada, a la importancia de lo que significa: tu persona. Ese nombre para mi encierra toda la magia y la ilusión de este mundo; tu nombre es el título que determina la prosa y la poesía que tu alma me provoca; tu nombre encierra la dulzura y el amor con que llenas todos los instantes de mi vida y es la palabra que tiene la virtud de desencadenar mi ternura.

 

Hoy, 14 de febrero, San Valentín; aunque ya han pasado otros cuarenta y dos, te escribo para expresarte mis sentimientos hacia ti. Toda frase de amor parecerá ya manida y desgastada, después de tanto tiempo juntos; sin embargo, estos cuarenta y tres años de compartir nuestras vidas, me parecen sólo una sucesión de cuarenta y tres instantes, pues el tiempo se contrae, cuando se tiene la dicha de vivir contigo.

 

Recuerdo la tristeza que me embargaba cuando estábamos separados y la inmensidad que suponía cada segundo, ansiando reencontrarte; también la angustia de la separación tras cada encuentro, que siempre me parecía insufríblemente corto. He sobrevivido a tus ausencias, minimizando mis constantes vitales, como invernando, como dormido aun estando despierto y soñándote en la vigilia y en el sueño; pero he vivido intensamente, con apasionada entrega y feliz, cuando la cercanía hacía fundir en un solo cuerpo nuestros cuerpos y nuestras almas conocían y degustaban el éxtasis de sentirse unidas y realizadas.

 

Te quiero, cariño. Sé que estas palabras restallarán al leerlas en tu mente con acento de verdad cristalina, a poco que sientas su significado con el fervor y la emoción que yo siento al pronunciarlas. Tal vez sean las palabras que más te he repetido, pero aún así, te sonarán a nuevas, pues a cada instante mi amor por ti es nuevo, renovado e infinito.

 

¡Te quiero!... Doy gracias por haberte conocido, por tenerte y por sentir este amor, que llena mi vida y justifica el que yo haya nacido. Tú eres mi esencia, mi compañera, mi realidad incuestionable, la auténtica razón de mi vida.

 

¡Te quiero, mi amor!


Tags: Cartas de amor

Publicado por pedrolamart @ 23:13  | PERSONALES
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