Mi?rcoles, 03 de marzo de 2010

                      

                              HOY YO, TAMBIÉN, SOY CHILENO



Intento imaginar el terror, impotencia y desamparo que los chilenos debieron sentir ante semejante catástrofe. De ese modo, con la empatía que me proporciona la imaginación, podré mínimamente comprender el alcance de tan terrible experiencia. Llego a sentir el movimiento de la tierra bajo mis pies, las náuseas que me provoca la pérdida del equilibrio, el desamparo que siento, de no hallar lugar en el que refugiarme; la impotencia de ver cómo se desploma todo a mi alrededor. Me imagino los gritos, los ayes de dolor, la búsqueda desesperada de los seres queridos y el horror de ver cuerpos sepultados, aún con vida. Llego a oir el rugido tan aterrador y desconcertante, del sordo trueno subterráneo. ¡Fue sólo un instante tan corto, pero a la vez tan interminable!...

 

Sí... por un momento creo comprender la magnitud de esa catástrofe; pero me doy cuenta, de que mi ficción no se acerca en lo más mínimo, a la realidad que los chilenos han sufrido. Y me estremece la tristeza por los hermanos que vivieron aquél horror; por los vivos que buscan a sus muertos; por las vidas truncadas tan de repente; por los niños despavoridos y los ancianos desamparados. Sufro por los que conservaron la vida y lloran sus pérdidas y por todo un pueblo sobrecogido, castigado injustamente por la Naturaleza.

Y yo, que no soy muy creyente, me acuerdo de hacerle a Dios la gran pregunta: ¿Por qué? Antes de formularla ya sabía que no obtendría respuesta; pero aún así, una y otra vez la repito.

Igual que cuando la tragedia de Haití, me siento culpable de estar tan a salvo; de no ser uno de ellos, de no cargar con un poco de su dolor, para disminuir y compartir algo su carga.

Sólo puedo llorar por dentro y desear que ese pueblo resurja de sus escombros, con el coraje y ejemplaridad que ha demostrado en su historia.

La vida sigue y lo destruído se reconstruye... ¡Sólo son bienes materiales! Chile se recuperará, recordando las vidas irrecuperables, honrando su memoria.

¡Arriba Chile! Enjugad vuestras lágrimas y poneos a trabajar, por un futuro en paz y prometedor.

Hoy yo, también, soy chileno.


Tags: tragedia, terremoto

Publicado por pedrolamart @ 11:43  | ART?CULOS
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